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Más allá de toda frontera
Peregrinos de todas las creencias · Annaya y el mundo
Uno de los rasgos más llamativos de la devoción a san Charbel es que ha traspasado todas las fronteras religiosas y culturales. Entre las decenas de miles de testimonios recogidos por el monasterio de Annaya, una proporción considerable proviene de musulmanes, drusos y personas sin afiliación religiosa formal.
Peregrinos de todos los orígenes suben la montaña hasta su tumba para pedir curaciones del cuerpo y del alma, la reconciliación de sus familias, hijos largamente esperados. Muchos regresan para dar gracias; otros escriben desde todo el mundo, enviando fotografías, exvotos y relatos de gracias recibidas.
Los monjes de Annaya archivan cuidadosamente cada carta. Juntas forman un coro silencioso y multilingüe, testigo, siglo tras siglo, de que la misericordia de Dios pasa por este humilde ermitaño y se entrega sin medida a todo el que la pide.
Fuente: National Catholic Register
